domingo, mayo 13, 2012

sábado, marzo 24, 2012

LA MÚSICA DE TUS OJOS DORMIDOS

NO SE METAN CON ELLOS

En esos bordes
de la ciudad muda
que calla
que ignora por dentro,
están Ellos.

Ellos que suspiran,
que se cansan
que les duele el cuerpo
ellos que piensan
que gimen
que añoran
que les cuesta un huevo
mas que a aquellos que los callan
que los ignoran.

No se metan con Ellos,
porque la luna es nuestra
y puede caer
sobre sus cabezas.

CONCUBINA

Registra su sombra
encandila tu pena
vida supina
escúchame.

Detrás de los campos de Santa Teresita
está él
el mar fue testigo
de la brea en su corazón.

La consciencia que lo calló
lo transformó
de caliente se volvió frío
como el mar.

Nunca olvides:
la sombra
el mar
las gotas de sal.

LA LUNA O MI CABEZA

Los tréboles
rojos (4 ojos)
comieron
nuestras manos.

Hemisferios,
sonrojo mis labios
desde el prado de tu cadera
hasta el desierto de tus manos.

Tu nombre, escucho
y descanso en la laguna.

¡Oh, Madre Selva!
aroma limpio
brazo en mi espalda
lejano rocío.

¡Oh, Mañana!
sobre mi dorsal
espía
mis cajas.

La luz escarba en mis objetos
y en mis cuentas.
Haz lo que quieras
dame recetas
pero nunca
nunca te metas
con la luna,
o mi cabeza.

LA CITY


Te extraño,
bajo las nubes contaminantes
Ahí, ensordecido,
te extraño.

LOS AMANECERES QUE NO VEMOS

Te extraño a lo lejos
y a lo cerca
en la vereda
de los recuerdos de arena
en las orejas.

El barrio desquiciado
en donde vivimos
nos da pelea.

Son los bordes de Palermo
en los peores tiempos
silenciado ahí,
justo donde no vemos

¡Somos nosotros!
gritamos
porque seguimos ilesos.

Hay en los pueblos de provincia
donde habitan los amaneceres
que no vemos.

Vivos departamentos.

Y sin embargo
vemos el pasar del barrio
el apego
la historia muerta
los sesos.

El río me habla de tus miedos
pero sabe del hierro.