ULTIMO MOMENTO que me das
Como nunca hormiguea,
el árbol celeste
durmiente,
que despierta con una voz de rosas enormes
que rodea mi casa
sobre su ancha rama.
Ronca agudo el aguilucho
Que anida en mi cabello,
Mientras recupero
aquel silencio,
aún creo
en la paz que gana mi guerra.
Como nunca, digo
Que quiero estar a su lado
Y que aún puedo caminar kilómetros
Para alcanzarlo.
(Y Aunque llegue tarde)
No me olvido sus labios
Los árboles cada vez más altos
Me enaltecen
Corto la tierra con mis pies
Me quejo de los tábanos
Y huyo
Hacia el otro lado del lago
Donde me espera otro silencio.
Y no me olvido su rostro que duerme
Alcanzo a ver una cascada
Toco el agua
Detrás de mis cervicales
El viento deshace mi dolor
Y la insignificancia.
Este frío
Me da el sentido.
¡Oh, el miedo!
Me pierdo
el conocimiento
Y camino.

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